El Blog de Natasha Margarita León

sábado, 2 de agosto de 2014

Es sábado y llueve

Llueve, llueve tanto.
Llueve música de un despecho inventado
Llueve una llamada perdida y otra que no quise contestar
Llueve ella desde lejos, haciendo sus cosas de siempre
Llueve aquí, en mi techo, y las gotas que se cuelan por un huequito 
Llueven arrepentimientos
Llueven lamentos, burlas y secretos renovados
Llueven ganas de huir y de volver
Llueven ganas de encontrar lo que no se me ha perdido
Llueven parásitos y perezas
Llueven las palabras de mi vecino desde su balcón
Llueven unos cuantos “llueve burda” y otras tantos de “¡qué llovedera!”
Llueve y un pedacito de torta de mi mamá, con refresco de uva
Llueve y mi hermana se moja, y el paraguas se burla
Llueve y el vallenato ya lleva 12 horas en la casa del vecino 
Llueve y suenan las gotas en el techo
Llueve y es oscuro
Llueve y soy yo
Llueve y no estás tú, ¡Uuf, qué alivio!
Llueve y tengo miedo de que deje de llover.
Llueve y no quiero salir.
Llueve y soy yo, de nuevo aquí, de nuevo lluvia; de nuevo escondida.
Llueve, es sábado y llueve.   

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