El Blog de Natasha Margarita León

jueves, 18 de junio de 2015

Dieciocho

Sabes a olvido, a llanto, a dolor.
A besos sin aire, sin filtro, sin pena y con gloria.
Sabes a pasado que late, que vibra, que suena.
A calle bonita, pero vacía.
A foto clandestina, a mentira blanca, negra y roja.
A invento, engaño y dolor, de nuevo dolor...
Compromiso roto, barco sin proa.
A familia incompleta, a viaje, vino, aguacate, helado y hamburguesas.
Sabes a cuarto de hotel barato y a uno de 5 estrellas. A brisa frente a la playa.
Despedida, aeropuerto, a deuda, a caos y desequilibrio. A te extraño con te quiero...a odio.
A lejanía, cobardía y miedo.
A patria, a olvido.
A Soledad.

sábado, 30 de mayo de 2015

Mátame

Dime que me amas, piérdete en mis ojos.
Toma mi mano mientras manejas,
lánzame un beso, pégame un beso,
róbame un beso, véndeme un beso.
Cántame al oído, báilame merengue.
Muérdeme la boca, júrame algo eterno.
Júrame algo eterno. Júrame algo eterno…
Dime que me amas.
Abrázame, escríbeme una carta,
dame un girasol, un peluche, un globo,
muchos helados y un portarretrato con nuestra foto.
Preséntame a tus padres, llévame a tu casa,
Di que soy tu amiga. Dime mil “te amo”
Abre una botella, brinda por lo nuestro.
Alquilemos una casa, compremos un pasaje.
Planeemos algo nuevo, colócate mi anillo.
Di que soy la madre de tus perros.
Di que soy tu hogar, que no me quieres lejos…
Luego mátame,
Dime que no es cierto, que tienes miedo,
que me vaya sola.
que te deje libre.
Aunque esté llorando, mátame.
Aunque ya esté muerta, mátame.
Porque esto no es vida, mátame.

<Ya lo hiciste>

sábado, 7 de marzo de 2015

Cinco intentos de Microcuentos

1. Te dejo un minuto pensarte mis besos, le dijo el labial a la servilleta. Fin

2. Ella le envió cartas perfumadas, él le dedico tuits de amor. Él nunca abrió los sobres, ella nunca le dio "follow". Siempre se quisieron, nunca se enteraron. Fin

3. Había una vez un cuento de vaqueros, en donde los duelos eran de verdades. Nadie se salvó. Fin.

4. Dejaste en mis ojos tu sonrisa perfecta, le dijo el lente de la cámara a la chica del carnet. Fin

5. Todas las mañanas, cuando tomaba café, ella lloraba y susurraba su nombre. La taza no pudo soportar la culpa y una mañana del mesón salto. Fin.